El pectus excavatum, también conocido como tórax en embudo, es una deformidad congénita de la pared torácica caracterizada por el hundimiento del esternón y los cartílagos costales. Dependiendo de su grado de severidad, puede afectar tanto la estética del tórax como la función respiratoria y cardiovascular, además de repercutir en la autoestima del paciente.
La cirugía de corrección del pectus excavatum tiene como objetivo restaurar la forma natural del tórax, mejorar su simetría y, cuando existe compromiso funcional, favorecer una mejor capacidad respiratoria y calidad de vida. Antes de la intervención se realiza una valoración completa mediante estudios clínicos e imagenológicos para determinar la técnica quirúrgica más adecuada.La cirugía puede estar indicada en pacientes que presentan:
Dependiendo de las características del paciente y de la severidad de la deformidad, pueden emplearse diferentes técnicas quirúrgicas, como la técnica de Nuss, un procedimiento mínimamente invasivo mediante la colocación temporal de una barra metálica para remodelar el tórax, o la técnica de Ravitch, indicada en casos seleccionados que requieren una reconstrucción más amplia de la pared torácica. La intervención se realiza en quirófano bajo anestesia general y requiere un manejo postoperatorio especializado para garantizar una recuperación adecuada y una correcta adaptación de la pared torácica.
La cirugía de cara, lifting facial o ritidectomía, es el procedimiento quirúrgico que es llevado a cabo para la corrección de las laxitudes de la piel y músculos de la cara y el cuello. Es una cirugía orientada a mejorar los signos visibles del envejecimiento facial, preservando la naturalidad y la identidad del paciente. Los tejidos de la cara y el cuello al hacerse laxos y flácidos, tienden a descender por efecto de la gravedad, la cirugía pretende resecar el exceso de piel y corregir la flacidez de los músculos internos, siempre con un objetivo: “naturalidad” para obtener un resultado discreto y duradero.
Las cicatrices quedan escondidas en prácticamente todo su trayecto, inician en la sien bajo el cabello luego descienden hacia los pliegues naturales por delante de la oreja, posteriormente en lóbulo se repliega hacia la porción posterior del pabellón auricular y se dirige hacia atrás en el cuero cabelludo. Además de la resección de la piel la cirugía corrige las estructuras musculares y grasas de la cara. Es importante mencionar que frecuentemente el lifting facial se combina con otros procedimientos de la cara, en especial con la blefaroplastia y el lipofilling de pómulos. Es un procedimiento que se puede realizar con anestesia local más sedación o bajo anestesia general.
La cirugía de los párpados o blefaroplastia es el procedimiento quirúrgico para corregir el exceso de piel tanto en el párpado superior como en el inferior, y cuando están presentes y evidentes, incluir en esta resección las bolsas grasas periorbitarias. El envejecimiento cutáneo es la causa principal del exceso de piel, sin embargo no existe una edad determinada para la realización de la cirugía ya que a edades tempranas, donde comúnmente no existe envejecimiento, podemos encontrar la presencia de bolsas, predispuestas generalmente por factores hereditarios.
Esta afección en la región periorbitaria trae como consecuencia una mirada triste o de cansancio, que al final afecta en conjunto la zona facial dando un aspecto de envejecimiento. El propósito de la cirugía es devolver a la mirada un aspecto de rejuvenecimiento con aspecto natural y resultados duraderos. El procedimiento es rápido y sencillo: se extirpa la piel excedente devolviendo a los tejidos la tensión normal. En el párpado inferior se puede realizar por vía externa (con corte justo por debajo de las pestañas cuando es necesario resecar piel) o por vía transconjuntival a través de la mucosa interna (cuando no hace falta quitar piel, evitando cicatrices externas y suturas).
La rinoplastia es el procedimiento quirúrgico que permite modificar la forma de la nariz y es hoy en día uno de los más comunes en el campo de la cirugía estética, al que se someten hombres y mujeres. A través de esta intervención, se puede disminuir o aumentar el tamaño, cambiar la forma, corregir imperfecciones de nacimiento, cambiar el ángulo, la forma de la punta e incluso subsanar inconvenientes con la respiración (Rinoseptoplastia). Es por ello que la rinoplastia no solo debe considerarse como una cirugía estética, sino como un procedimiento estético-funcional.
Las causas más frecuentes de consultas son desviaciones septales, dorso prominente o gibas nasales, puntas globosas, o fosas nasales muy abiertas o asimétricas. El tipo de abordaje puede variar según el caso: disponemos de la rinoplastia cerrada, donde el abordaje se realiza completamente por dentro sin dejar cortes visibles en la piel, y la rinoplastia abierta, donde se realiza una pequeña incisión en la columela que se vuelve imperceptible con los meses. La función ventilatoria debe ser evaluada minuciosamente en consulta para corregir estructuras como el tabique central (Septoplastia) o los cornetes (Turbinoplastia) en una sola intervención.
La cirugía para la corrección del pectus excavatum se realiza bajo anestesia general, garantizando la seguridad y el confort del paciente durante toda la intervención.
Durante los primeros días es normal presentar molestias e inflamación, las cuales son controladas mediante tratamiento analgésico. La reincorporación progresiva a las actividades cotidianas suele producirse en pocas semanas, mientras que las actividades deportivas y los esfuerzos físicos intensos deberán retomarse únicamente cuando el cirujano lo autorice. El seguimiento médico es fundamental para evaluar la evolución y obtener un resultado óptimo.
Sí. Generalmente se requiere ingreso hospitalario de varios días, ya que es necesario controlar el dolor, supervisar la recuperación inicial y asegurar la correcta posición de la estructura torácica corregida.
En algunos casos, la corrección del pectus excavatum puede complementarse con procedimientos reconstructivos o estéticos para optimizar el contorno del tórax. La indicación dependerá de la valoración individual de cada paciente y de los objetivos funcionales y estéticos establecidos durante la consulta médica.
El seguimiento postoperatorio es exhaustivo para garantizar los mejores resultados.
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