La cirugía se realiza mediante pequeñas incisiones por donde se introducen cánulas muy finas que permiten extraer de forma uniforme el exceso de grasa. Antes de la aspiración se infiltra una solución especial que reduce el sangrado y mejora la comodidad durante el procedimiento.
Dependiendo de las zonas tratadas y del volumen de grasa a extraer, la intervención puede realizarse con anestesia local, anestesia local con sedación, anestesia epidural o anestesia general. La duración varía según cada caso y puede realizarse de forma ambulatoria o con una estancia hospitalaria de aproximadamente 24 horas.
Las cicatrices son mínimas y prácticamente imperceptibles. Tras la cirugía se recomienda el uso de una faja de compresión durante aproximadamente un mes, lo que favorece la adaptación de la piel y optimiza el resultado final.Con las técnicas actuales, como la liposucción tradicional, Lipoláser, VASER® o Vibrolipo, es posible obtener excelentes resultados cuando el procedimiento es realizado por un cirujano plástico con experiencia. La elección de la técnica dependerá de las características de cada paciente y de la valoración médica.