La liposucción, también conocida como lipoescultura, es un procedimiento de cirugía plástica diseñado para eliminar depósitos de grasa localizada que no desaparecen con dieta o ejercicio. Su principal objetivo es remodelar el contorno corporal, mejorar las proporciones y resaltar la silueta, siempre manteniendo un resultado natural y armónico.
La acumulación localizada de grasa, conocida como lipodistrofia, puede estar influenciada por factores hereditarios, hormonales o propios del estilo de vida. En las mujeres suele localizarse en abdomen, flancos, muslos, glúteos, rodillas y tobillos, mientras que en los hombres es más frecuente en el abdomen y los flancos. Las principales indicaciones incluyen:
La cirugía se realiza mediante pequeñas incisiones por donde se introducen cánulas muy finas que permiten extraer de forma uniforme el exceso de grasa. Antes de la aspiración se infiltra una solución especial que reduce el sangrado y mejora la comodidad durante el procedimiento.
Dependiendo de las zonas tratadas y del volumen de grasa a extraer, la intervención puede realizarse con anestesia local, anestesia local con sedación, anestesia epidural o anestesia general. La duración varía según cada caso y puede realizarse de forma ambulatoria o con una estancia hospitalaria de aproximadamente 24 horas.
Las cicatrices son mínimas y prácticamente imperceptibles. Tras la cirugía se recomienda el uso de una faja de compresión durante aproximadamente un mes, lo que favorece la adaptación de la piel y optimiza el resultado final.Con las técnicas actuales, como la liposucción tradicional, Lipoláser, VASER® o Vibrolipo, es posible obtener excelentes resultados cuando el procedimiento es realizado por un cirujano plástico con experiencia. La elección de la técnica dependerá de las características de cada paciente y de la valoración médica.
Uno de los avances más importantes de la cirugía plástica moderna es el aprovechamiento del tejido adiposo obtenido durante la liposucción para la obtención de células madre derivadas de grasa.
Estas células poseen un gran potencial regenerativo y pueden conservarse para su utilización futura en procedimientos de medicina regenerativa y cirugía estética. Una vez extraída la grasa mediante un sistema completamente estéril, esta puede enviarse a un banco especializado donde se procesa y almacena para su posterior utilización.La grasa enriquecida con células madre puede emplearse en procedimientos como:
Al tratarse de células obtenidas del propio paciente, se favorece una excelente biocompatibilidad y resultados más naturales en los procedimientos donde son utilizadas.
La liposucción puede realizarse con anestesia local, anestesia local con sedación, anestesia epidural o anestesia general, dependiendo de la extensión del procedimiento y de las zonas a tratar.
Durante los primeros días es normal presentar inflamación, sensibilidad y algunos hematomas. Se recomienda utilizar una faja de compresión durante aproximadamente 4 semanas para favorecer la adaptación de los tejidos. La mayoría de los pacientes puede reincorporarse a sus actividades habituales entre el 4.º y 7.º día, mientras que el ejercicio físico suele retomarse progresivamente después de 4 semanas. Los resultados comienzan a apreciarse desde el primer mes y continúan mejorando hasta estabilizarse alrededor del tercer mes.
Dependerá del volumen de grasa a extraer y del número de zonas tratadas. En procedimientos pequeños puede realizarse de forma ambulatoria, mientras que en intervenciones más extensas puede recomendarse una noche de hospitalización.
Sí. La liposucción suele combinarse con procedimientos como abdominoplastia, lipofilling con grasa autóloga, aumento de glúteos, cirugía mamaria o marcación abdominal, permitiendo conseguir una remodelación corporal más completa y personalizada para cada paciente.
El seguimiento postoperatorio es exhaustivo para garantizar los mejores resultados.
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